Andres's profileEl sueño de la razon pro...PhotosBlogLists Tools Help

El sueño de la razon produce monstruos

April 20

:(

Cuando camino por la vereda amarilla de tu casa,  no recuerdo si es por las baldosas, las hojas del otoño o mi corazón que se ha vuelto amarillo un día. Las rectas paralelas debajo de mis zapatos se tuercen burlonas y acaban todas entrando, confianzudas, por debajo de tu puerta. Las macetas de tu ventana son bocas que sacan lenguas de margaritas, rosas y malvones a mi sombrero caído. El pobre saltó de mi cabeza al suelo para no detenerse, con mis ojos, en adivinar ilusorios movimientos detrás de las cortinas y ahora no puede recuperarse del golpe. Es que hace tres o cuatro noches tengo un sueño repetitivo. Te espero sentado con mis medias a cuadros y el cuello de la camisa desordenado en el banco de la plaza Sarmiento. Las ramas de los árboles le rascan el estomago al viento que va dando carcajadas detrás de mis orejas. Yo me doy vuelta apresurado. Porque cualquier risa es tu risa. Porque en todos los ojos están tus pupilas. Porque en cualquier boca suenan los acordes de tu voz. Te presiento acercándote y alejándote en todas las direcciones. En un momento sos la enfermera que cruza en la ambulancia, la chica del perrito marrón y las caderas turquesas, el mendigo de la esquina, una pila de cartón, el poste de un semáforo y la modelo del afiche. Los miles de ojos de la ciudad son ahora solamente tus dos enormes ojos mirándome en infinitos gestos. A veces intimidatorios o amables, son a la vez risueños y reservados, sensuales, violentos y apasionados. Mis orejas huyen y tengo que sostenerme los anteojos con las manos para ver tus bocas hablándome en todos los idiomas que son uno mismo y todos (en esta parte del sueño los sonidos son agradables) me sugieren sexo, un helado de vainilla y crema, una melodía repetida y mágica que puedo oír  interminablemente y sin agotamiento.
Me miro las manos y con un temor agradable descubro que también son tus manos. Todas las cosas se han cubierto con las hojas del otoño. Me asomo (y te asomas) a la ventana de tu casa para vernos sobre la vereda amarilla. Y ya no recordamos si es por las baldosas, las hojas del otoño o nuestro corazón que se ha vuelto amarillo un día.

P.D.: No sé qué voy a hacer cuando el viento del invierno sacuda los árboles.

February 04

Paso de gato

Tirado. Como un trapo viejo. El repasador del negro le pasa zumbando delante de la nariz y no es capaz de moverle un pelo. Esa masa humeda que despide un olor acido y que deambula confusa por el bar. A veces fregando contra una mesa; hoy recorre la barra oscilando. Como un pendulo inmovil clavado en la banqueta de madera marron. Perdiendo algunas hebras deshilachadas que ya no sirven para nada. No sirven ni para escurrirse la baba espesa que las deja pegadas a la mesa.
Son solo eso, la escoria, lo inutil, aquello que no tiene objetivos mas que los de engordar la tierra en un abono hediondo y estremecedor.
Afuera. La noche les pasa a otros. Un inconsistente suceder de cuadros repetidos. Igual a fotogramas de una pelicula, se superponen uno tras otro dejando una estela de minimos cambios. Un brazo se corre una milesima del anterior y comienza una carrera de vertigo, un hombre puede saltar de un lado a otro, una adolescente enamorarse, o un tipo serio con una remera de colores quedarse parado al costado de la ciudad. Observando como se caen a pedazos las solidas estructuras que él y muchos hombres levantaron. Creyendo que podían mejorarlo todo, obligandonos a vivir en sus casas, a comer sus comidas, a vestir su ropa, a desear sus deseos, a disfrutar sus pecados.
Adentro. Una botella canta una copla norteña y se sacude la intranquilidad. Que a esta hora le pesa todo el doble y la panza le retumba en gases sonoros, utiles a la hora de improvisar algun ritmo para sus compañeros.
Paso de gato se levanta. Se despega costosamente la banqueta del culo y la silueta redonda le queda dibujada en los pantalones. Los jovenes del pool lo han bautizado "el sello del negro". Cuando la caravana de viejos merma, debido a la lluvia o a la miseria, los jovenes del pool comentan que "hoy el negro no ha sellado tantos culos". Y todos ríen en carcajadas enormes menos el negro que escurre el repasador sobre el balde en un gesto inmutable.

:)

La tarde es de una claridad absoluta.
Se desdibuja. Una mancha blanca acecha entre los vapores de la ruta que elevan al cielo sopores borrosos. Los pinos del costado arrojan descuidadamente su sombra al suelo incandecente como quien tira una botella a un río quieto, de escombros reciclados en asfalto. De pedazos de piedra traidos desde muy lejos hasta acá por los hombres. Para construír una cinta sin extremos que los puñados de ranchos que la tocan se adjudican infamemente como propia.
La bolsa de plastico devuelve una mancha de luz al costado de la ruta.
El gordo de la gorra escupe un gargajo sonoro encima de esa linea infinita que parte los caminos de por acá, y que en algunos lugares delimita el fin de un pueblo, el comienzo de un sembrado, o el desencanto y la muerte.
Este es el ultimo de los casos.
De un lado del latex blanco está el triste cuerpo del pelado Cambaceres.Si lo mirasemos con atencion y pudiesemos inclinar el plano. O quiza si lo vieramos desde la punta de uno de los pinos lo veríamos al pelado aferrandose a esa larga pared gris. Una pierna doblada intenta escalarla. Las manos destrozadas, en un gesto absurdo, intentan hundir los dedos en el asfalto para no caer. Su rostro dibuja una mueca terrible para asustar a lo que ya es un tramite. Asustar, ahora, a un par de planillas, un gordo sudoroso y tres o cuatro pinos.
Conocio la belleza mecanica de un cascarudo rojo a pintitas amarillas que abría las alas un minuto antes de desplomarse. Antes incluso de juntar las cejas frunciendo el ceño para proteger sus ojos, de levantar el labio superior mostrando los dientes. Antes.
Un zumbido constante que le llamó la atencion cuando se acercaba a su oreja derecha. Arrastraba un abdomen abultado y negro, con algunos pelos que no llegaban a proponer una pelusa homogenea.
El pelado sonrió. Lo vio sin temor acercarse balanceandose en el aire. Luchando contra el viento, colgando de un par de alitas diminutas, en un esfuerzo descomunal por atravesar los cinco metros de cemento y la marca blanca.
Este cascarudo pertenece a una especie que no puede distinguir olores. En la punta de su trompita se estira y encoge una diminutisima lengua. Mas pequeña que uno de los pelos de la nariz del pelado que ahora lo ve cruzar zumbandole delante de la cara.
Empujando fuera la lengua. Acercandose muy despacio a lo que sus ojos compuestos muestran como una enorme flor silvestre a punto de abrirse. En realidad solo ve una sucesion de manchas ocres que se encienden y apagan de acuerdo a la intensidad del sol, a alguna nube que lo oculte, o quizá, un camion que se acerque demasiado a la banquina y proyecte su sombra angulosa y energica.
El día era esplendido.
El desencanto llegó cuando atravesó el ultimo tramo asfaltico. Las manchas ocres se fundieron en un bollo blanco de papel. El cascarudo se paró encima del nombre de Julia y hundió su trompita en una de las gotas saladas.
Si pudiese oler, olería el perfume de julia. Como lo olio por ultima vez el pelado, antes de perderse entre los ejes del 1114.
January 22

Agghhhhh!!!

Se puede hacer cine desde dentro de una lata de aceite. Solo es necesario que, ademas del equipo técnico y artistico, quepan dos o tres espectadores. Es muy importante tambien que las butacas sean comodas. Que nuestro espectador se sienta a gusto. Que no lo moleste el acomodador pidiendole el ticket porque a esa cara ya la vio rondando por ahí pero no se la cruzó tras la reja de la boletería. El acomodador solo debe mirarlo sospechosamente. Cada tanto detener su paso, rascarse la barbilla y dirigirse hacia él. Cuando nuestro espectador suda a mares creyendose descubierto el acomodador da media vuelta y vuelve a su puesto para comenzar nuevamente a mirarlo inquisidor. Esto activará una maquinaria en el interior del sujeto que se exterioriza principalmente por el erizado del vello en las extremidades y por una inevitable humidificacion epidermica que cualquiera podria notar desde la primera hasta la ultima fila. El proceso que da comienzo en el espiritu mismo del espectador lo coloca en un estado de tension ideal para apreciar tan enlatada proyeccion. El aceite se vuelve homogeneo y el sujeto planea por la pelicula. Un cajon de madera cualquiera puede volverse hacia él encarnadose en la magnificación de la violencia y la guerra, en el hambre, en la abundancia de pocos y la miseria de muchos, en un texto de Pushkin, la Nippur o la ultima del Condorito. Pero bien, es necesario para que esto suceda que nuestro hombre esté en la ruina. Lo que se dice completamente quebrado. Sin una miserable moneda en el bolsillo. Debe ser capaz de irse acercando a la entrada muy disimuladamente. Tengamos en cuenta que si es lo suficientemente astuto tendrá la precaucion de usar lentes y camisa siguiendo el viejo precepto que indica que se sospecha proporcionalmente menos en cuanto mas prolijo y estupido uno parece. Solo unos pocos afortunados cuentan con el apoyo del cinturon que oprime fervorosamente la vejiga del boletero y que si se llega a mover de su puesto les permitira deslizarse silenciosamente hacia adentro. Debe contar tambien con una enorme confianza en si mismo que le permita superar la cola e introducirse ante los ojos de cualquier buchon con la naturalidad de "solo salí a buscar unos chocolates para mi querida abuelita que me aguarda ansiosa". Una vez en la sala escojera la butaca mas apartada y aguardará en penumbras con el corazon en una mano. Deberá desear que cada minuto transcurra en un segundo pero, como es sabido, los minutos previos a una proyeccion son dos tercios mayor que los minutos durante los cuales transcurre el film. Para que el espectador tenga que transitar por todos estos obstaculos se lo debe ajusticiar con una entrada de valor exorbitante. Esta presion solo será posible con un gobierno que imponga valores impositivos tan altos a todo ese burgueserío cultural que le permita desarrollar una industria pujante. Llena de obreros que hoy cortan fotogramas y mañana patas de silla con una efectividad del 95 por ciento. Los que ayer cortaron patas de silla y hoy intentan cortar fotogramas se encuentran con que el unico lugar en donde encaja su cine de ex obrero es una minuscula lata de aceite para burgueses. Y para mal de males los pobretones entran sin pagar cada vez que el boletero se va al baño. Tampoco es sencillo tener un gobierno tan eficiente. Para que esto acontezca es fundamental contar con tres o cuatro paises limitrofes con quienes exista un solapado pacto de constante agresion por trivialidades. Este duelo intermitente entre naciones hace del ser nacional un modelo patriotico envidiable por parte de los paises vecinos. Siendo todos beneficiados de la misma manera. Esto contribuye a forjar las caracteristicas criollas de nuestro querido espectador y, si tiene el coraje para enfrentar con una frase despectiva en cualquier esquina el honor de tres o cuatro naciones como se va a acobardar ante esta distraccion del boletero. Claro que hay que justificar que estas rencillas de alguna manera no se vayan a las manos y es bueno por esto mantener un emperador innecesario que administre el orden. Se escoje entonces la nacion con mayor potencial belico del planeta y se le obedece por terror. El emperador se sienta en vocero de la paz mundial mientras se peina un tiro de cocaína que le permita vigilarnos con mayor atencion incluso por las noches. Es una responsabilidad enorme la de mantener el orden mundial. Ademas los costos burocraticos se vuelven inmensos. Hay edificios con las ventanas tapiadas y convertidos en depositos de papeles con informacion vital sobre todas y cada una de las personas. Toda esa pasta de papel comienza en algunos bosques y selvas de nuestra region (que si es para beneficio nuestro deberemos sacrificarlas) y se procesa en donde se pueda. Siempre seguros de tirar la contaminacion perjudicando algun pais vecino y seguir enfatizando el ser nacional con las rencillas. Mientras tanto el vaciamiento de recursos quita de la mente del gobierno la opcion de entrar en guerra y le permite seguir jugando a pelear con sus vecinos. A esta altura encontramos que nuestro espectador, ultimo escalon de la escala, no tiene una moneda. El problema es que se quedó en la cola hasta casi el comienzo y luego se fue a su casa. Que a nadie le interesa ver una pelicula cuando solamente se robaron 19 pesos entre el baño y el kiosco de pochoclo. En estas condiciones la manifestacion artistica del cinematografo no es una realidad posible.
 
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Andres Cuervo

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